EL PENSAMIENTO KEYNESIANO (I)

Narciso Guaramato Parra

guaramatoparra@gmail.com

@guaramatoparra

En los próximos artículos, nos proponemos explicar muy resumidamente. Los principales conceptos del pensamiento keynesiano, el cual, ha marcado un punto de inflexión en el pensamiento económico, justificando la participación del Estado como motor del crecimiento económico Aunque John M. Keynes fue educado en el pensamiento de la escuela Clásica de Cambridge, siendo alumno de Marshall, se considera sus ideas y aportes, como una rama distinta y con derecho propio­.

Como comenta el Prof. Dudley Dillard (1914 -1991) de la Universidad de  Maryland, USA, en su libro “La Teoría Económica de John Maynard Keynes. Teoría de una economía monetaria” (­Aguilar, 1980):”…Desgraciadamente,  para los estudiantes y para los lectores generales en General, la General Theorhy está dirigida a los economistas profesionales y no es muy inteligible para los demás. Sin embargo, las ideas fundamentales subyacentes  en la obra de Keynes son relativamente sencillas y pueden ser comprendidas…” Dillard: XI).  En las siguientes líneas trataremos de explicar y hacer más digerible los conceptos de: expectativa, demanda global, consumo y propensión a consumir, aunque es innegable que en algunos momentos se tenga que escribir las palabras del propio Keynes (todas las citas son tomadas de la edición del Fondo de Cultura Económica, México, del año 1983,  traducción de Angel Martín Pérez. El número de la Pag., donde esta la cita, se escribirá entre paréntesis.).

Keynes, utiliza el tiempo en su metodología de análisis el tiempo, diferenciando el corto y largo plazo e introduciendo las expectativas. Esta últimas están conformadas por un conjunto de factores,  que hacen que la persona tenga un comportamiento determinado o tome una decisión específica en el futuro. “Toda producción tiene, por fin último la satisfacción de algún consumidor. Normalmente pasa un tiempo, si embargo –y a veces mucho tiempo-, entre que el productor soporta los costos (teniendo en cuenta al consumidor) y  u la producción por el consumidor final  (existe una clara diferencia entre el momento que el productor fabrica el producto y del momento que se la vende al consumidor final, el cual lo utiliza para satisfacer una necesidad), entre tanto el empresario (incluyendo en este término tanto el productor como el inversionista) tiene que hacer las mejores previsiones que estén a su alcance sobre lo que los consumidores podrán pagarle cuando esté listo para abastecerlos (directa o indirectamente después que haya pasado un período. (El empresario debe planificar su producción futura para no incurrir en gastos innecesarios o pérdidas por costos elevados.  Si su producción supera mucho a sus ventas, el empresario incurrirá en costos elevados por inventario almacén, vigilancia, operadores, etc.), Estas expectativas de la que dependen las decisiones negocios se dividen en dos grupos (…) El primero se relaciona con el precio que un manufacturero puede esperar de su producción “terminada en el momento en que se compromete a comenzar el proceso que la producirá; considerando que este” terminada” (desde su punto de vista) cuando se encuentra lista para se vendida a otra persona. El  segundo se refiere a que el empresario puede esperar ganar en forma de rendimiento futuro, en el caso que compre (o quizá manufacture) producción “terminada como adición  a su equipo de producir.. Podemos llamar al primero as expectativas a corto plazo y al segundo, las expectativas (expectativas  que se tengan en el precio de producto –comparándolo con los costes de producción- y a largo plazo en el rendimiento esperado de la inversión)- (50).

El punto de partida lógico para la teoría del empleo (ocupación) de Keynes, es el principio de la “Demanda Global”. El empleo total depende de la demanda global y el paro es el resultado de una falta de la demanda global. (Dillard:31).  “La función de demanda global relaciona cualquier nivel dado  de ocupación con los productos de las ventas que se esperan del mismo.. Los productos se forman de la suma de dos cantidades. La que se gastará cuando en consumir (C) cuando la ocupación esta a cierto nivel y la que se destinará a la inversión (I)(57).  Esquemáticamente `podemos decir que: DG=C+I.. La demanda global –que es simplemente el ingreso global (DG=Y), o importe de ventas que los empresarios piensan recibir, incluyendo los ingresos que hacen pasar a manos de los otros factores de la producción por medio del volumen de ocupación que deciden conceder (57)- . Si los niveles de ocupación aumenta, debe aumentar también el ingreso global (Y), por lo tanto la ecuación anterior la podemos reescribir de la siguiente forma Y=C+I. En otras palabras, la comunidad gasta su ingreso global en consumir, para satisfacer sus necesidades y en la compra de bienes de capital para invertir (en el siguiente artículo se tratará el tema de la inversión) en la producción de bienes de consumo.

De acuerdo a Keynes: La suma que la comunidad gasta en consumo depende  evidentemente 1) desmonto de su  ingreso, otras circunstancias objetivas que lo acompañan, y 3) las necesidades subjetivas y las inclinaciones psicológicas y hábitos de los individuos. (88) (…) La ley Psicológica fundamental en que podemos basarnos con entera confianza, tanto a priori partiendo de nuestro conocimiento de la naturaleza humana como de la experiencia, consiste  en que los hombres están disgustos, por regla general y en promedio, a incrementar su consumo a medida que su ingreso crece,  aunque no tanto como el crecimiento de su ingreso (93) (esta es la definición de la propensión a consumir). Si lo vemos desde el punto de vista del análisis marginal, lo que Keynes nos indica es que por cada bolívar adicional que nos ingrese, destinaremos por ejemplo, 90 céntimos al consumo. Teóricamente, lo máximo que se puede gastar es un bolívar. Si lo queremos ver esquemáticamente C = cY; donde 0<c<1. En otras palabras, El consumo es una proporción c del ingreso global c, que se denomina propensión marginal a consumir es un valor que es mayor que cero pero menor que uno. Lo que no se consume se ahorra. Siguiendo a Keynes: Ingreso=valor de la producción= consumo+inversión; ahorro=ingreso-consumo, Por tanto, Ahorro =inversión.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *