DESEMPLEO EN AMÉRICA LATINA

desempleo en AL

Cuando hablamos de desempleo se nos viene a la mente palabras como  falta de trabajo, desocupación o paro (palabra poco usada en Latinoamérica). Independientemente de cómo se le diga,  el término se utiliza para designar a aquellas personas que teniendo la edad suficiente, la disposición y las condiciones necesarias para trabajar, no cuentan con un empleo.

También ocurre que al escuchar hablar de paro o desempleo , lo asociamos con situaciones de  “crisis”, “recesión”, etc. Pero no siempre el desempleo es considerado por los especialistas como algo negativo que afecte a la economía de un país; esto obedece a que existen varios tipos de desempleo como son el estructural, el cíclico, friccional y estacional. De estos tipos el estructural podría decirse es el más complicado de solucionar, ya que se crea cuando hay un desajuste entre oferta y demanda de trabajadores. En esta clase de desempleo, la oferta posee características diferentes a lo que la demanda puede otorgar, lo que hace probable que una parte de la población no pueda encontrar empleo de manera sostenida.

Hay otros dos conceptos que debemos tener en cuenta, ya que se manejan mucho en Latinoamérica como son el subempleo y el empleo informal. El subempleo se produce cuando una persona no está capacitada para una determinada ocupación, cargo o puesto de trabajo, toma trabajos menores en los que generalmente se gana poco. También se incluyen al conjunto de personas que no trabajan un número mínimo de horas a la semana o que lo hacen sólo de modo esporádico, sin suficiente regularidad, es decir, no encuentra una colocación que le permita incrementar su tiempo de ocupación. Esto puede ocurrir por causa de deficiencias estructurales de la economía o de un mercado en especial.

Si el trabajador, por cualquier motivo, desea permanecer en esta situación, no puede hablarse técnicamente de subempleo.

El concepto de subempleo, no está considerado dentro del desempleo, sin embargo, es un concepto muy complejo, ya que como se señaló más arriba, es una situación donde se está de manera involuntaria, y se busca mejorar las condiciones. Básicamente hay dos tipos de subempleo: el visible y el invisible.

El subempleo visible, caracterizado por trabajar menos de la duración de una jornada normal de trabajo; Estar en esta situación de manera involuntaria y estar buscado un trabajo adicional o estar disponibles para trabajar más horas.

El subempleo Invisible, toma en cuenta el bajo nivel de los ingresos, el aprovechamiento insuficiente de las calificaciones y la baja productividad.

Por su parte, el empleo informal o economía informal, se refiere al trabajo que se realiza sin formalidades legales o al margen del sistema regulatorio vigente en los países. Es importante aclarar, que ocupados son aquellas personas que realizan actividades dentro del hogar por un ingreso, aunque las actividades desarrolladas no guarden las formas típicas de trabajo asalariado o independiente. Es un sector muy difícil de definir y medir en las estadísticas, por lo que varios estudiosos del tema advierten que este problema puede conducir a confusión cuando se comparan estudios entre países, y en consecuencia, las recomendaciones de política económica deben ser extremadamente cautelosas, ya que lo que puede resultar apropiado para un país puede no serlo para otro. Dentro de este grupo, se incluyen a los buhoneros, albañiles, electricistas, trabajadoras del hogar, reposteras, que trabajan por su cuenta, así como aquellos integrantes de empresas no registradas, y por tanto no pagan ningún tipo de impuesto al fisco, además de no contar con ningún tipo de protección social. Puede decirse que es un sector donde la entrada de ingresos no es constante, y muchas veces no es suficiente para cubrir las necesidades básicas.

En Venezuela este sector ocupa más del 45 % de la población según cifras oficiales, mientras en Colombia ronda el 60 %,  Argentina el 47%, y Perú el 79 %. Por las cifras observadas en una pequeña muestra, es un sector al que se le debe prestar más atención, si verdaderamente se quiere llevar unas estadísticas reales del empleo y desempleo en la región.

En el caso del desempleo, observamos que en la región  por 2 años consecutivos (2013 y 2014)  los países con el mayor nivel de desempleo han sido Colombia                       (10,6 % y 10,7%), Venezuela (7,8 % y 7,8 %) y Argentina (7,1 % y 7,3%). Sin embargo, en términos generales se ha observado una  reducción, comportamiento bastante atípico, ya que en vez de subir, a consecuencia de la desaceleración del crecimiento económico, ha tendido a la baja. Esto, según la CEPAL y la OIT está asociado a una baja de la participación laboral, la cual se define como la proporción de la población en edad de trabajar que está dentro de la fuerza de trabajo, ya sea ocupada o desempleada, es decir, en otras palabras, “muchas personas, en su mayoría mujeres y jóvenes, se salieron de la fuerza laboral”.  Sin embargo, esta tendencia según la OIT para el 2015 parece revertirse ya que se espera un aumento de la participación laboral, pronosticándose para el 2015 una tasa de desempleo para América Latina y el Caribe de 6,3 %.

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Fuente: Cepal y OIT.

Cifras del año 2014 sujetas revisión

 

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