Deuda Externa Venezolana

De acuerdo al Banco Mundial, la deuda externa total es el monto adeudado a los no residentes, que se reembolsa en divisas, bienes o servicios. La deuda externa total es la suma de la deuda a largo plazo pública, con garantía pública, y privada no garantizada, el uso del crédito del FMI y la deuda a corto plazo. La deuda a corto plazo incluye toda la deuda con un vencimiento original de un año o menos y los atrasos en los intereses de la deuda a largo plazo.

En el caso de Venezuela al monto reflejado hay que agregar cuentas por pagar de Pdvsa con contratistas, proveedores y empresas mixtas y las cuentas de expropiaciones no canceladas, además de la parte correspondiente al fondo chino.

Año    millones de $                       Año    millones de $

1999   43.484,31                  2007   56.760,13

2000   42.753,31                  2008   66.840,08

2001   39.552,75                  2009   81.941,66

2002   37.132,97                  2010   97.081,14

2003   38.105,91                  2011   110.730,08

2004   39.193,25                  2012   118.956,55

2005   45.354,99                  2013   118.758,40

2006   43.917,19                  2014* 116.500,00

               fuente: banco mundial

* III trimestre del 2014

La deuda externa puede verse como un mecanismo de financiamiento al que todas las naciones acuden para mantener su crecimiento económico. Se origina en la imposibilidad del Estado de cubrir sus gastos con los ingresos ordinarios, lo cual determina la existencia de déficit en las cuentas fiscales. De esta manera, mientras mayor sea el déficit fiscal, mayores serán las necesidades de su financiamiento y más elevado podría ser el endeudamiento.

Al adquirir una deuda pública externa, el Estado en el mediano plazo, debe contar con un flujo de ingresos fiscales tal que le permita honrar el servicio de la deuda, y atender los demás gastos previstos en la ejecución presupuestaria. Por esto, lo lógico es que el gobierno al momento de adquirir el compromiso de la deuda debe tener claro cómo será su pago posterior, bien sea mediante el financiamiento de proyectos que a mediano plazo generen recursos para pagarla, o en su defecto, tener diseñada una adecuada política fiscal que pueda soportar el pago de la misma.

Cuando en el periodo establecido no se puede cumplir el servicio de la misma, se va al refinanciamiento con el que se busca conseguir más dinero con nuevas condiciones.

Desde hace varios días atrás está sonando en nuestro país otro termino el “Default”, que en el términos financiero significa la decisión de no honrar los compromisos de deuda a su vencimiento.

El Gobierno preferirá dejar de cumplir con las empresas venezolanas antes que liquidarles a los tenedores de bonos en el extranjero, por la sencilla razón que nos hemos convertidos en un país netamente importador, y de no pagar la deuda en el exterior, podrían llegar a cerrarnos las líneas de crédito entre otras cosas, aparte de que habría un riesgo de embargo por parte de otros países.

Esto nos lleva a pensar que el gobierno prefiere entrar en default con 30 millones de venezolanos en vez que con las empresas extranjeras. Sin embargo, más temprano que tarde y a pesar de tener toda la intensión de querer pagar, si no termina de tomar las medidas económicas necesarias para equilibrar las finanzas, el país no podrá cumplir con sus compromisos. Las matemáticas no mienten El gobierno venezolano y la petrolera estatal deben  21.000 millones de dólares en bonos en el extranjero a pagar a fines de 2016, un importe equivalente al 100% de las reservas, pero como bien lo dijo en su alocución del día 21 “Dios proveerá”, tal vez ocurra un milagro y el precio del barril de petróleo vuelva subir a los tan deseados 100 $.

 

 

 

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