La escuela austríaca de economía

La característica principal que diferencia la escuela austríaca de  economía con otras escuelas de pensamiento económico está en su manera de concebir el valor de las cosas. A diferencia de otras escuelas de pensamiento que basaban sus cálculos para determinar el valor de las cosas en base a los costos de producción o a la fuerza de trabajo empleada en el proceso productivo, la escuela austríaca de la economía basa sus teorías en el valor subjetivo de los bienes que dependen de interminables factores.

Sus orígenes se encuentran en la ciudad de Viena en 1871, donde las condiciones  ya sean materiales o netamente intelectuales se prepararon para que nacieran, en Carl Menger, como máximo exponente de esta escuela, las conexiones de ideas que le permitieran concebir la teoría subjetiva del valor, que representó otra manera de ver el valor de las cosas, menos matemática y más subjetiva, por estar más propensa a los condicionamientos teóricos de la acción inherente al ser humano, a las interminables respuestas que puede tener un conjunto de incentivos.

Entre sus principales exponentes se encuentran Carl Menger, Eugen von BöhmBawerk, Ludwig von Mises, y  Friedrich Hayek, cada uno con importantes escritos como “principios de economía política”, “la acción humana” o “la teoría monetaria y el ciclo económico”,que han sido pilares fundamentales de esta escuela de pensamiento económico.

Para la escuela austríaca, los precios en el mercado son determinados por factores subjetivos, son determinados por la influencia constante de la demanda que está propensa a cualquier acontecimiento, y a partir de la teoría de la utilidad marginal sostienen que los precios de los bienes finales determinan los costos, ya que estos depende de un precio esperado que se forma en el mercado producto de las distintas utilidades, o subjetividades , que se le dan a los bienes.

La sociedad para la escuela austríaca es una red infinita de interacciones cuyos efectos no se pueden calcular y corresponde a un proceso espontáneo, también el mercado está en constante movimiento y por ello, se concibe como un proceso, donde la asignación de recursos se va adaptando a los cambios de información que reflejan las fluctuaciones de precios, este proceso es tan imprevisible como la acción humana.

La escuela austríaca de la economía puede ser usada como bastión para defender la no acción del Estado dentro del proceso económico, ya que propone que la acción del Estado genera malas asignaciones de recursos en el dinamismo del mercado. Así, Friedrich Hayek, con “la acción humana” explica que el proceso de los ciclos económicos y las llamadas “burbujas o estallidos” son generados por la inyección de dinero y la manipulación en las tasas de interés por parte de un sistema estatal o forma de Estado, sostiene en su teoría, entre otras cosas, que lo ideal sería mantener una cantidad fija de dinero sujeto a un patrón estable, y que con ello se evitaría la mala asignación de recursos que el Estado ocasiona por medio de constantes incentivos a préstamos desenfrenados, y además que la correcta distribución de los recursos se encuentra en base a la acción de todas las interacciones de individuos al permitir que surjan empresas verdaderamente eficientes ya que los empresarios, al vivir en el supuesto de un mundo lleno de constantes incertidumbres, son los que trata de prever aquellos desequilibrios del mercado que representan demandas no satisfechas o nichos de mercado por explotar y la constante satisfacción de necesidades en esos nichos de mercado lo llevaran al constante equilibrio. Esto como  crítica al ciclo económico.

Tambien Ludwig von Mises y Friderich Hayek contribuyeron a la critica al socialismo, ya que al verlo como parte de una economía centralizada, sostuvieron  que en su conjunto de normas no disponen de precios que le provean de información suficiente para la planificación en la economía, es decir, sostienen que los precios del mercado recogen información subjetiva en cuanto a las valoraciones de cada individuo, y que por la falta de estos, se produciría la inevitable ineficiencia en la asignación de recursos.

Para la escuela austríaca, cualquier intento de controlar la economía por parte del Estado es infructuoso, cualquier intento de controlar los precios generarían demandas que no pueden ser satisfechas y gastos innecesarios, ya que el mercado responde a un orden espontáneo de cosas que no se pueden controlar.

Esta visión corresponde mas a la acción que a los recursos, a lo que en esencia puede que no sea previsible, al conjunto de circunstancias llenas de voluntades que no tienen cómputo donde los recursos solo son objetos de decisiones y estudios en las preferencias de los distintos individuos.

Rommel A. Viloria A.

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